El maligno

Entre tantas películas cuyos protagonistas son niños demoníacos, poseídos, malvados y psicópatas, llega “Maligno”, cuya temática raya ahora en la originalidad de hablar de la reencarnación, pero en su aspecto negativo, cosa que no se ha visto tanto en la pantalla grande. A pesar de esto, la idea se pierde en giros que sí, pueden ser impredecibles, no están bien llevados a cabo y a la mitad termina decepcionando.

Aunque novedoso el tema, en ese caso, no pareciera muy documentado. Con un ritmo que al principio atrapa, poco a poco va perdiendo al espectador yendo en descenso hasta el punto donde se recapitulan varias buenas ideas mal desarrolladas. El uso del clásico elemente del screamer también quedo por demás, queriendo acentuar ciertas escenas sin obtener el efecto esperado y al final queda como una película de terror mediocre del montón, que bien podría pasar por una clase “B”.

Sinopsis: Una Madre preocupada por el comportamiento perturbador de su hijo, está convencida de que algo sobrenatural está transformando la vida del pequeño y de quienes lo rodean, poniéndolos en peligro.

La dirección de Nicholas McCarthy (The Pact (El Pacto), Home (At the Devil’s Door)) no se puede catalogar como mala, más bien es buena a secas, aunque eso sí, decepcionante debido a su trayectoria y un tanto comodina, ya que termina por cumplir sin arriesgar. En el tema de las actuaciones, también se pueden decir que son solamente buenas, con la excepción de Jackson Robert Scott (It (Eso)), quien hace notable su participación como “Miles” el pequeño cuya alma se debate. LA fotografía no esta tan bien cuidada y hay que pasar por alto ciertos detalles. El soundtrack es básico para cumplir simplemente con el propósito del filme.

Sin Lugar a dudas, “Maligno” es palomera completamente y puede ser una buena opción para el fin, tiene sus momentos donde el público es presa de la tensión que genera, pero por desgracia si se ve el panorama completo, desalienta el buen trabajo del principio; el final es otro gran fallo de la película, en el cual los asistentes a la sala saldrán con la sensación de que les quedaron a deber.

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